Es muy común que madres y padres se alarmen al notar pequeños puntos blancos en las encías o el paladar de su recién nacido. La buena noticia es que, en la gran mayoría de los casos, no se trata de dientes ni de una infección.
Según la clasificación actual, estas pequeñas lesiones se conocen como quistes palatinos del recién nacido. Son restos de tejido derivados de la lámina dentaria que se forman durante el período embrionario.
¿Son peligrosos?
No.
Estos quistes son estructuras completamente benignas, no causan dolor, no requieren tratamiento y desaparecen de manera espontánea, generalmente durante los primeros tres meses de vida.
¿Cómo se ven?
Se presentan como pequeñas lesiones de color blanco o blanco-amarillento, con un tamaño aproximado entre 1 y 4 mm, de superficie lisa y base móvil, y son completamente asintomáticas, es decir, no provocan dolor ni molestias en el bebé.

Tipos de quistes palatinos del recién nacido
Nódulos de Bohn
Se localizan en los rebordes alveolares (encías), ya sea por la cara interna o externa.
Son los más frecuentes y suelen confundirse con dientes en erupción.
Perlas de Epstein
Se ubican en la línea media del paladar.
Son menos comunes y corresponden a restos epiteliales atrapados durante el desarrollo del paladar.

Recomendaciones para los padres
No se debe intentar remover estas lesiones, es importante mantener una higiene oral suave, observar su evolución con el paso del tiempo y consultar con un profesional de la salud solo si persisten más allá de los 3 meses de vida o si presentan cambios en su tamaño, color o aspecto.
La mayoría de estas lesiones forman parte del desarrollo normal del recién nacido. Ante cualquier duda, siempre es recomendable acudir a un profesional de la salud, pero en la gran mayoría de los casos, no hay motivo de preocupación


